sábado, 19 de mayo de 2012
¿De vagar, preguiza, a modiño ou a eito?
viernes, 14 de enero de 2011
Soria mía, después de 50 años
álamos del camino en la ribera
del Duero, entre San Polo y San Saturio,
tras las murallas viejas
de Soria—barbacana
hacia Aragón, en castellana tierra—.
Estos chopos del río, que acompañan
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas.
¡Álamos del amor, que ayer tuvisteis
de ruiseñores vuestras ramas llenas;
álamos que seréis mañana liras
del viento perfumado en primavera;
álamos del amor cerca del agua
que corre y pasa y sueña,
álamos de las márgenes del Duero,
conmigo vais, mi corazòn os lleva!
¡Oh!, sí, conmigo vais, campos de Soria,
tardes tranquilas, montes de violeta,
alamedas del río, verde sueño
del suelo gris y de la parda tierra,
agria melancolía
de la ciudad decrépita,
me habéis llegado al alma,
¿o acaso estabais en el fondo de ella?
¡Gentes del alto llano numantino
que a Dios guardáis como cristianas viejas,
que el sol de España os llene
de alegría, de luz y
miércoles, 10 de noviembre de 2010
De percebes, temporales del mar y Motos
Y como Cunqueiro también escribió del mar y como puede venir a cuento transcribo trozos de otros artículos sobre ese tema:
"Unos queridos amigos me han llevado a ver el mar, que saben que a mí me gusta en otoño, cuando son los temporales del Oeste y cubren el océano grandes nubes oscuras. (...) Ahora en noviembre, es el mar del regreso. El griego sabía que, cuando las Pléyades salen vespertinas, es la ocasión de amarrar. (...)
En la línea de la marea están los percebes, en piñas, con sus cascos, guerreros de un ejército submarino, dispuestos a avanzar sobre la costa. (...)
Aquí, en San Simón, fue fingida la tempestad más hermosa de la lírica medieval. Un juglar, del que solo sabemos que se llamaba Mendiño, imaginó a su amiga esperándolo junto a la ermita de San Simón. El juglar no llegaba, y se levantaba horrible tempestad. Una tempestad imposible allí, en el fondo de saco de la ría y en aquellas aguas bajas. Pero la tempestad se levantó, y la hermosa, aterrorizada con el viento y las olas, se quejaba de unos versos incomparables, que los traduzco:
Me cercaron las olas grandes del mar,
y no tengo barquero ni sé remar,
esperando a mi amigo.
Me cercaron las olas del mar mayor,
y no tengo barquero ni remador,
esperando a mi amigo.
Y, ya en su desesperación, se dice que morirá fermosa en las olas del mar, esperando a su amigo..."
Y en otro artículo:
"Digo que estábamos tranquilos aquí en esta esquina de Europa, en buenas relaciones con el océano y, eso sí, pagando anuales tributos de humanos a la que Yeats llamó en un famoso verso "la asesina inocencia del mar". Nuestro don Ramón Otero Pedrayo ha dedicado páginas admirables a describir la que él llamaba "la sinfonía atlántica", ese misterioso orden vital en el que se suman la ola marina, el granito y ciertos apetitos del alma gallega, que quizá en gran parte se resuman en la palabra saudade. Ese gigantesco animal que llaman el océano respira dos veces al día, y el gallego desde su roca lo contempla, viendo, como en Swindurne, los pies del viento brillar a lo largo del mar."
Todas estas cosas en una recopilación de artículos editada en Tusquets y titulada "Fábulas y leyendas de la mar".
viernes, 23 de abril de 2010
Curiosidades quijoteriles (I)
viernes, 12 de marzo de 2010
Delibes: él sí era un escritor
domingo, 17 de mayo de 2009
Hoxe é o Día das Letras Galegas
http://video.google.es/videoplay?docid=-6505872537261051866&hl=es
En la lista de premiados todos escriben en gallego. Pero en Galicia también tenemos escritores que aunque lo hacen en castellano, su tema, su forma y su fondo es totalmente gallego. Por ejemplo: Wenceslao Fernández Flórez, Gonzalo Torrente Ballester, por no decir Cela.
Dejo un enlace con una entrevista a Torrente y otra a Cunqueiro en un programa antológico de los años setenta en TVE, "A fondo". En él se ve lo que digo del carácter gallego de los escritores gallegos que escriben en español.
jueves, 23 de abril de 2009
Cervantes las pasó canutas y tuvo que pluriemplearse para sobrevivir... Y ese señor sí que era un artista
¿Por qué se entienden como de “autoridad” los argumentos políticos e ideológicos de determinados actores (que de lo que saben, si lo saben hacer bien, es solamente reproducir teatralmente textos y acciones que han escrito otros), cantantes (que de lo que saben, si lo saben hacer bien, es solamente cantar canciones hechas por otros generalmente), escritores de novelas (que de lo que saben, si lo saben hacer bien, es solamente imaginar una historia y escribirla)? Solo son artesanos que saben de un oficio, y eso, solamente los que lo hagan bien. ¡Y qué grande la palabra "artesano"! De ingeniería sabrá un ingeniero, de pintura un pintor, pero Ramoncín o Bardem, conocidos mundialmente por sus grandes aportaciones al acerbo cultural de la humanidad, no saben más de política o de cualquier otro tema cultural que cualquier otro ciudadano. Sin embargo, en esta cultura solo lo que sale por TV queda validado. Hoy está mal visto el gremialismo, excepto cuando se manifiestan determinados actores o famosetes del entretenimiento, que con absoluta falta de comedimiento se auto-denominan “artistas” que se apropian de la representación de todos los de su profesión, cuando no lo hacen en nombre de “la cultura” y la progresía, y sientan cátedra sobre el bien y el mal y critican a una sociedad que les posibilita su existencia, el desarrollo de su profesión, la libertad de expresión y, al cabo, los nutre económicamente, cuando no los hace millonarios. Por cierto, los grandes artistas, los genios, solían trabajar por encargo y pasar muchas estrecheces para sobrevivir, véase: Cervantes, Bach.
John Ford se definía sencillamente como un señor que hacía películas del Oeste. Y sus manufacturas de presunto cine de entretenimiento son obras maestras, clásicos, tragedias griegas en trajes de vaquero, que tratan sobre los enigmas más importantes de lo humano. Causa estupor cuando un mero intérprete que se dedica a repetir textos hechos por otro, o cualquier director se concede a si mismo el título de artista. Los artistas son aquellos que convierten su artesanía en arte. Son muchos menos de los que dicen serlo y generalmente los que verdaderamente lo son no se suelen autodenominar como tales. Ese título lo concede la Humanidad.
Otra consideración es que no hay que confundir el artista y su obra. La obra no justifica la conducta o las opiniones del artista.
Y por último, un detalle de la condición humana (el sentimiento radical del límite): el tipo que fue capaz de escribir El Quijote, escribió también esto, quizá sentido por él:
"Yo que tanto me afano y me desvelo
por parecer que tengo de poeta
la gracia que no quiso darme el cielo"